La producción de bioetanol podría provocar pobreza
y hambruna extremas en el mundo.
La producción de bioetanol contribuye al crecimiento de las economías locales y a la redistribución de la renta, generando puestos de trabajo en áreas rurales que permiten a los agricultores aumentar sus ingresos. Además, el mundo dispone en la actualidad de suficiente superficie cultivable como para producir bioetanol de manera sostenible
durante años.
En el futuro próximo, la producción de bioetanol de segunda generación a partir de biomasa superará a la de bioetanol elaborado a partir de cereales.(*)


